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Recursos humanos 4.0: un nuevo paradigma

Los lugares colaborativos de trabajo pueden ser un gran aliado para que las empresas puedan lograr una adecuada armonía

Escrito por Sebastián Fernández Silva

En los más de 15 años que llevo trabajando en recursos humanos, he sido fiel testigo de la incidencia que ha tenido en la gestión del talento aspectos como la era digital, la automatización de los procesos, la diversidad de generaciones y las particularidades de cada una de ellas. Esto ha creado un entorno sumamente desafiante para las organizaciones que ven en el factor humano, en el emprendimiento y en el desarrollo de las ideas, un efecto multiplicador para su negocio y una clave en su evolución.

Bajo este contexto y teniendo en cuenta la experiencia, los aprendizajes y hallazgos que hemos encontrado en mi trayectoria profesional, podría atreverme a poner en consideración algunos de los retos más importantes que vivimos y viviremos en la gestión del talento:

Convivencia generacional: imaginen una compañía en la que pueden estar presentes hasta cuatro generaciones. Parecería una locura, ¿verdad? Pues sepan que sí hay manera de generar un entorno en el que se pueda convivir armónicamente. Aquí es importante entender que, aunque cada persona es un mundo aparte, si como organización se tiene claro un propósito y un ADN, es posible alinear los talentos para que, desde su enfoque y características, contribuyan a ese propósito.

En este sentido, es clave brindar un espacio inspirador que sea un reflejo de una cultura, que puede ser abierta, colaborativa y con la tecnología disponible para que cada persona sea la protagonista de su propio desarrollo.

Confiar para innovar: hoy en día existen departamentos y equipos dedicados exclusivamente a la investigación y la innovación, pero qué tal si la inversión en esta área se hiciera de manera transversal.

Es decir, sería mejor crear una cultura innovadora para todos, ofrecerles proyectos y desafíos continuos que le permitan a cada uno desplegar todo su potencial y generar un liderazgo en el que se confíe en las personas, en el que se les de la oportunidad de intentar, fallar, aprender y volverlo a hacer mejor. Se trata de vivir cada cambio como una oportunidad, incentivar la confianza para asumir los retos con entusiasmo y optimismo.

La tecnología como aliado: recursos como la inteligencia artificial o el Big Data no solo son eficientes de puertas para afuera. Actualmente, las herramientas digitales les permiten a las áreas de gestión del talento crear estrategias para atracción de personal, diseño de canales de comunicación interna, generación de experiencias, obtención de métricas para la evaluación o el seguimiento a tareas, medición de clima laboral, entre otros. Además, se optimizan los tiempos y facilita que los empleados se enfoquen en lo realmente importante.

Espacios de trabajo abiertos y entornos colaborativos: los espacios de trabajo de ahora y del futuro deben estar diseñados para albergar la diversidad y la multiculturalidad. Es importante tener puntos de integración, áreas más privadas para concentrarse y zonas de esparcimiento. Inclusive hay organizaciones que diseñan oficinas para optimizar procesos y no basadas en divisiones jerárquicas, en las cuales la comunicación es poco efectiva.

Por supuesto que a medida que esta era continúa avanzando, el desafío más importante es seguir esta línea y evolucionar progresivamente de acuerdo a las tendencias, necesidades y herramientas que nos ofrece el mercado. La capacidad de adaptabilidad no es solo inherente al desarrollo humano, sino también al ámbito empresarial, por lo que no perdamos de vista que las personas son la clave de todo y propiciarles un entorno laboral idóneo y alineado a su proyecto de vida es una fórmula exitosa para las empresas.

Artículo publicado originalmente por La Republica (haga clic para visitar).

Publicado el 05/01/2020Categorizado en Desarrollo Humano y Organizacional

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